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GRAFFITIS EN MADRID

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EN NUESTRAS MANOS



"Para la eternidad siempre habrá tiempo,

la eternidad espera


con un obsceno grito de indiferencia


todas las veces

¡la tierra!


no hemos perdido la memoria,

el fuego que arrasó."



en "Todos Hablan"

ESCUCHAR A T. S. Eliot "The Love Song of J. Alfred Prufrock"

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miércoles, 29 de diciembre de 2010

“EL MITO”

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“EL MITO”








Podrías caer sobre mí como un cortejo de sombras,
encaramarte a mi cara y moldear con este rictus
una plegaria,
someterme a tu vieja voluntad,
descolgarte por mis nervios
en pirámides interminables.
Podrías llegar a vislumbrar
la congoja de ser inapelable,
esconderte en el último alegato
de los que no tienen perdón,
urdir ejércitos de polvo como un héroe demente.



Puedes hacerte o deshacerte
como un ídolo de barro:
no existes ya.



Podría construirte un arrebato,
una vacilación,
una vida que acate tu desaparición
y te deponga...
Pero prefiero que seas el bárbaro soporte
de un universo falible,
la pena cosida de tus pies,
la violencia de tu serenidad
y tu evidencia.












en "A Golpe de Lluvia"






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lunes, 15 de noviembre de 2010

Reinaldo Arenas Before Night Falls, Febrero 26, 2008

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Reinaldo Arenas

Before Night Falls, Febrero 26, 2008



Cezanne, Houses on the Hill





Paseo por las calles que revientan, porque las cañerías ya no dan más, por edificios que hay que esquivar, por si se nos vienen encima, por entre oscos rostros que nos escrutan y sentencian, por entre establecimientos cerrados, mercados cerrados, cines cerrados, parques cerrados, cafeterías cerradas, exhibiendo a veces carteles, justificaciones ya polvorientas, “cerrado por reformas”, “cerrado por reparación”, ¿qué tipo de reparación?, ¿Cuando termina dicha reparación, dicha reforma? Cerrado, cerrado, cerrado, todo cerrado. Llego y abro los inumerables candados, subo improvisadas escaleras. Ahí está ella aguardándome, la descubro, retiro la lona y contemplo sus polvorientas y oscuras dimensiones. Le quito el polvo con pasarle la mano. Con pequeñas palmadas limpio su lomo, su base, sus costados. Me siento desesperado, feliz a su lado. Frente a ella paso los dedos por su teclado y rápidamente todo se pone en marcha. El ta-ta el tintineo, la música comienza poco a poco, ya más rápido. Ahora a toda velocidad. Paredes, calles, catedrales, rostros y playas. Celdas, mini-celdas y grandes celdas. Noche estrellada, pies desnudos, pinares. Centenares, miles, un millón de cotorras. Taburetes y una enredadera. Todo acude, todo llega, todo viene. Los muros se ensanchan, el techo desaparece y naturalmente flotas. Flotas, flotas arrancado, arrastrado, elevado, llevado, transportado, eternizado, salvado y por esa minúscula y constante cadencia. Por esa música, por ese ta-ta incesante.
















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jueves, 15 de abril de 2010

"La aurora de Nueva York" Federico García Lorca





"La aurora de Nueva York"

Federico García Lorca
-Gabriel Sopeña-






Autorretrato, "Poeta en Nueva York"





La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible:
a veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.















lunes, 18 de enero de 2010

EL MITO // La Calumnia de Boticelli





EL MITO





Podrías caer sobre mí como un cortejo de sombras,

encaramarte a mi cara y moldear con este rictus

una plegaria,

someterme a tu vieja voluntad,

descolgarte por mis nervios

en pirámides interminables.

Podrías llegar a vislumbrar

la congoja de ser inapelable,

esconderte en el último alegato

de los que no tienen perdón,

urdir ejércitos de polvo como un héroe demente.

Puedes hacerte o deshacerte

como un ídolo de barro:

no existes ya.

Podría construirte un arrebato,

una vacilación,

una vida que acate tu desaparición

y te deponga…

pero prefiero que seas el bárbaro soporte

de un universo falible,

la pena cosida de tus pies,

la violencia de tu serenidad

y tu evidencia.